MIS LECTURAS FAVORITAS

miércoles, 17 de enero de 2018

Me sigue contando.

Alicia me susurró de nuevo, que no quiere oír historias tristes, que ha había vivido y escuchado muchas.
Me gusta su piel blanca, casi transparente, sus limpios ojos grises y esa elegancia que ya pesa en esos años que tan bien lleva.
Siguió hablando, casi para ella misma.Pensando en voz alta. Seguramente, ya sabe, que me gusta escucharla.
Recordaba países lejanos que la vieron caminar sin años y con muchas ganas de hacer, de soñar, de buscar, de encontrar. Se veía subiendo a grandes trenes donde cruzaba sitios desconocidos, en busca de cobijo.
Su mente volaba a mercados de colores donde ella dejaba flotar su imaginación entre fruta carnosa y pequeñas tortugas expuestas a la venta.
Había en sus recuerdos, momentos en los que callaba y sólo se contemplaba las manos. Tan usadas, tan maduras.
Yo las veía acariciando dulcemente el cuerpo de un hombre amado, las veía en la pequeña cabecita de un nieto inquieto y también volando veloces por el aire, espantando malos recuerdos y adioses que llegaron pronto. Despedidas inesperadas que la dejaron vacía, con esos preciosos ojos grises, navegando en grises aguas turbulentas.
Y volvía a enhebrar historias donde escuchaba boleros y canciones románticas, mientras en el fuego, hervía un puchero.
Quien le iba a decir que cargada ya de canas, con tantos días sin ganas de seguir, y aquí estaba de nuevo, con deseos de escuchar historias bonitas, de dejar atrás las tristezas. O por lo menos, de no traerlas cada día de la mano. Me gusta su sonrisa limpia, su infantil manera de preguntar si lee bien. Es ella, sin esconder esa ingenuidad que tan bien le queda.
Y es que al escucharla, me escucho. Escucho tantas vidas que han partido por caminos diferentes. Historias por contar que están agazapadas esperando su momento.
Cuéntame Alicia. Cuéntame cómo te enamoraste, como creciste entre arboles de otoño y cálidos mares cruzados a la aventura.
Cuéntame. Tengo tiempo de recrearme en ese gris limpio de tus ojos y de soñar contigo.
Empieza de nuevo y si, tienes razón. No me cuentes historias tristes. Esas las dejaremos para un capítulo diferente.

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